jueves, octubre 19, 2006

Experiencia mediada:
expresión de una ruptura entre tiempo y espacio

En la actualidad, la evolución de las Tecnologías Informáticas de la Comunicación (TICs) proponen un mundo o, más bien, posibilitan un mundo en el cual el ser humano logra, en cierta medida desprenderse de su “presencia física”. Puede entenderse hoy la existencia de una presencia de orden intelectual que, si bien es movilizada por los atributos físicos del ser humano, no es ya limitado por estos. De este modo, nos es posible manifestar nuestra presencia en varios lugares de forma simultánea, en tiempo real y a escala planetaria y su plataforma es Internet. Un icono de la modernidad, desde el cual podemos ver el mundo, por medio de la prensa electrónica, podemos comunicarnos con el mundo a través del correo y la mensajería electrónicos y mientras hacemos todo aquello podemos entrar en el portal “electrónico” del Servicio de Impuestos Internos y emitir una boleta, electrónica, legalizada por leyes que hoy acreditan este tipo de documentos como si fuesen de papel, incluso podríamos estar al mismo tiempo participando de una licitación para ofrecer nuestros servicios a los organismos públicos, sin tener que ir al organismo en cuestión, a través del portal de Chilecompra. Menciono estos ejemplos con el afán de ejemplificar cómo la modernidad y sus instrumentos, las TICs, penetran no sólo a la sociedad a través de sus individuos sino que se institucionaliza sugiriendo nuevas formas de interrelación del sujeto hacia la sociedad, del sujeto hacia el Gobierno y de éste hacia los ciudadanos. Lo que no es menor ya que nos encontramos ante un proyecto que busca renovar la democracia, generando una mayor participación ciudadana (en el mediano plazo) mediante la única plataforma que podría hacerlo posible: Internet. Esto es el rasgo constitutivo de la Modernidad, hago esta sentencia puesto que más allá de cualquier antecedente o implicancia íntimamente arraigada en el nuevo modo en que como colectividad nos comportamos, este es el rasgo que como sociedad vivenciamos de manera más notoria.
En este contexto, globalización (entendida como proceso de orden tecnológico) y modernidad, vista desde la óptica de la proliferación e institucionalización de este orden tecnológico, surgen como conceptos tan estrechamente ligados que parecen indisociables el uno del otro. Ejemplo de ello es la transformación que ha sufrido la prensa que, gracias al desarrollo progresivo y constante de la tecnología (imprenta, telégrafo, teléfono, Internet), integra de manera indiscriminada y sólo en cuanto a información, las fronteras que delimitan el mundo, que sitúan a los países en un espacio geográfico que dota a los seres humanos que las habitan, de algunas características étnicas, culturales, religiosas y políticas y, yendo a lo particular, unos individuos que han vivido determinados hechos, que han sido partícipes de determinados procesos históricos y que han sido testigos (en estricto sentido de la palabra) de algunas cosas y no de otras. Pues bien, hoy la prensa, no por ella misma, sino por las exigencias de la época que vivimos, descontextualiza lo anteriormente descrito. Saca al individuo de su campo de experiencia, de vivencias para mostrarle otras, acontecidas lejos de su tierra natal o quizá cerca, pero no lo suficientemente cerca como para que las aprehendiera por sí mismo. De tal forma que el campo de experiencia se universaliza y todos los individuos del planeta podemos hacer una referencia a las hambrunas que vive o ha vivido África, a cómo la muerte azota Medio Oriente o al flagelo de la droga y el crimen organizado en Colombia. Lo que quizá, no sea malo, no obstante, esta mediación de la experiencia que se reproduce en la Modernidad, en cierta medida nos desarraiga de los hechos y tradiciones locales, desvía nuestra mirada de la identidad colectiva, que cada vez es más débil, hacia lo internacional y global, al tiempo que naturaliza lo antinatural como lo es el crimen, el hambre fruto de malas y corruptas gestiones políticas, y el genocidio. Por qué, porque lo vemos, lo oímos y lo leemos diariamente y ya no nos impresiona “es la vida”, “es lo que hay”, “siempre ocurre”.
En consecuencia, nos encontramos ante una explosión de la información que naturaliza toda experiencia al punto de echar por tierra toda capacidad de asombro, toda novedad frente a la realidad y por ende, se disipa nuestra capacidad de apropiación de lo que nos rodea, produciendo se el desarraigo y el debilitamiento de cualquier vaga noción de identidad, tanto colectiva como personal.

6 Comments:

At 8:56 p. m., Blogger Edge said...

Oh dios...

Leí TIC's y no pude seguir leyendo...

Es tema recurrente en mi U asi que como buen fin de semana... lo dejé de lado.

Lo leo en la semana... porque ahora no quiero recordar a ese edificio donde me alojo 5 días de la semana.

SalU2
T.

 
At 12:52 p. m., Blogger Andrés said...

Tengo algunas preguntas.

¿Puede la globalización constituir una forma de autoafirmación de la propia identidad? Lo pienso porque el típico diagnóstico de la situación es el desarraigo y la pérdida de identidad frente al mundo global, pero ¿no estamos ahora más que nunca preocupados de la cuestión de la identidad? ¿no ha llegado recién ahora a constituirse como un problema? Nos vemos en la obligación de distinguirnos frente al "resto" porque ahora se nos patentiza una diversidad enorme que amenaza con homologarse, y tenemos la sensación de que pese a todo, no somos iguales. Y que vale la pena reivindicar esa sensación, ponerla en el discurso.

¿Qué entiendes por arraigo? Es cierto que la suspensión de la presencia física a favor de la proliferación de formas virtuales de coexistencia (internet, como dices) nos aleja de la tierra, no como metáfora sino absolutamente literal: LA TIERRA, EL SUELO; Creo que lees desde Heidegger el desarraigo como la pérdida del fundamento (abgrund) la carencia de piso, de suelo, de tierra, desde donde habitar. Creo que frente a esto entra otro elemento en juego: que el proceso iniciado con la modernidad ya no depende de nosotros. Eso es lo terrible, porque si por una parte la globalización y los diagnósticos típicos de la sociología hacen posible la autoafirmación de las identidades mediante la distinción y las plataformas globales de diálogo, por otra parte, no nos encontramos en condiciones de arraigarnos nuevamente, no hay campo, tierra natal, siguiendo a Heidegger claro, todo está siendo devorado. Las escuelitas rurales con tecnología de internet de última generación son un buen ejemplo de esto.

En fin.

No creo que el crimen o el genocidio sea "antinatural", pero tampoco creo que la prensa los naturalizen. Creo que una cosa es la pérdida de asombro y otra muy distinta creer que el ser humano es intrínsecamente criminal o genocida o gestor de hambrunas continentales. El término "naturaleza" en este caso lo encuentro poco afortunado. Pero en el fondo, comparto el punto: se expande la convicción de que el mundo "es lo que hay" y con ello volvemos al punto clave: la imposibilidad de hacer algo respecto a eso, porque así es la vida. Algo parecido a "siempre van a haber pobres".

Ya mucho.

Chao.

 
At 4:52 p. m., Blogger Pao said...

Uhm, interesante. La identidad es posible que se vea alterada en la vida en linea, pero como persona deberiamos tratar de no perder nuestra escencia, en nombre de la tecnologia que muchas puertas ha abierto y otras tantas a derribado, nos da mucha informacion a nuestro alzance pero es pericia humana el saber como usarla provechosamente.

Saludos desde Lima

Pepao

 
At 11:20 a. m., Blogger Andrés said...

Chica:

1. Sobre el desarraigo ¿es común o no? Es cierto que mi juicio fue una universalización falaz, porque sólo en el ambiente donde me muevo es común y entiendo que no lo sea en otros. Desde luego no se habla de desarraigo en "Las Últimas Noticias" o en general, en los medios de comunicación o a través de las TIC`S. Entiendo que el sentido más amplio que otorgas al concepto de desarraigo tiene que ver con la experiencia desintegradora de los contextos individuales, pero la formulación positiva del asunto, el arraigo, ¿no se trata de ese "campo de experiencias" del cual se toma distancia? (digo, hablas de lejanía o cercanía, lo interpreto entonces como un lugar físico).

2. Sobre la identidad, estamos de acuerdo en que hoy está la pregunta más que antes. Ahora bien, tu dices que ello es un síntoma de "no tenerla". Nos aproximamos a una disolución de toda identidad. Comparto eso, pero tiendo a pensar que en cierto modo contamos con una ventaja esencial, y es el hecho de que ya somos distintos. Cada uno, digo. A veces me pasa que me descubro imitando "inconscientemente" voces, gestos o frases de amigos o amigas, pero no me siento inauténtico, me siento ridículo o lo que sea, pero me siento YO MISMO en eso y me río porque finalmente no soy el otro. Ahora, hablar de identidades comunitarias es más complejo. Te refieres a la identidad chilena. Jorge Larraín (sociológo) ha escrito un conocido libro sobre este tema, cuyo título podrás imaginarte (Identidad Chilena). Digo sólo como referencia para cachar que alguien se ha dedicado a pensar el tema y a buscar un ENCUENTRO con la identidad. No creo que el que yo YO no pueda decir AHORA qué es ser chileno signifique que no tenemos identidad. Por lo demás, no entiendo tu alusión a los adjetivos y hechos accesorios, ¿qué hay con ellos? ¿Estás buscando la "ousia" del chileno? ¿Por qué una respuesta construida a partir de adjetivos y hechos accesorios te parece incorrecta o inauténtica? No lo logro comprender. Ojalá me lo expliques porfa.

Las preguntas sobre la ciencia tampoco las entiendo mucho. Pero creo que debe ser replanteada porque la "renovación constante" a la que tu aludes contribuye a la reproducción constante de un dominio del hombre sobre el ente mediante su planificación y representación, esto lo conocerás bien, ya que te gusta Heidegger. La renovación constante es la imposición de una perspectiva sobre otra, de una teoría rebasada por otra, y que en el fondo, siguen el mismo patrón de querer cercar al objeto, dominarlo y objetivarlo aún más. La pregunta de fondo de mi texto es ¿para qué? Que es la del sentido de la ciencia. No entiendo a qué te refieres con "vaciar algo de su contenido"...tiendo a pensar que crees que yo no comprendo a la ciencia y por eso creo que debe ser replanteada enteramente. Si es así, pienso que tu no me has entendido. Pero bueno, entenderse tampoco es una cosa baladí.

Hablo de viejas doctrinas como ejemplo de la inercia de la enseñanza de datos que no están conectados con un proyecto vital ARRAIGADO en el contexto de la persona que lo despliega.

En fin
Un gusto

Andrés.

 
At 5:44 p. m., Blogger Doc said...

Te discuto la última frase, no se pierde la facultad de asombro, sólo los tiempos se acortan y se produce que la fase de acostumbramiuento a las ideas sea menor.

Ese es el efecto que producen las TIC´s, necesitas golpear más rápido para mantener la atención.

Por ende, la identidad, tanto propia como colectiva, no desaparece, sino que se expande, culturas híbridas.

Entonces, lo que nos sorprendió durante mucho tiempo, lo que nos demoro pero nos cambió ya no demora tanto. A mayor velocidad menor en tiempo de reacción.

Pero no por eso hemos perdido la capacidad de asombro, mucho menos la capacidad de comunicarnos. Pensarlo en los términos de la perdida del contacto con el mundo real, con el estado físico es hilar demasiado fino y según mi visión, lleva al error de pensar en la transformación que de verdad nos proponen las TIC´s.

Quizás me fui para otro lado, en fin.

Saludos alecilla, animo que te queda poco de U.
Besos!!!.

 
At 12:25 a. m., Anonymous Anónimo said...

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